Por Mario Sigismondi (*)
En estos días, conmemoramos los 50 años de los asesinatos de los mártires de La Rioja, Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, un religioso, un cura, un laico y un obispo.
Los Cruzados de la Fe contaban con una estructura de persecución hacia la diócesis de Angelelli ensamblada con el Ejército, la Policía y los medios de comunicación.
El propio Angelelli denunció la persecución que sufrían él y sus compañeros en la misión cristiana por parte del Ejército y la policía: “Estamos permanentemente obstaculizados para cumplir con la misión de la Iglesia. Personalmente, los sacerdotes y las religiosas somos humillados, requisados y allanados por la policía con orden del Ejército”. Entre otras descripciones sobre las cárceles provinciales “repletas de detenidos por el solo delito de ser miembros fieles y conscientes de la Iglesia”, en la cual advierte al Nuncio Apostólico Pío Laghi en julio de 1976, de las violaciones a los derechos humanos que sufría junto a sus compañeros.
Hoy, 4 de agosto, se cumple medio siglo del martirio de monseñor Enrique Angelelli y los mártires riojanos. Que sus ejemplos y testimonios nos ayuden a todos a ser Iglesia, Iglesia Pueblo de Dios, con un oído en los más vulnerables y un oído en el Evangelio para descubrir caminos de salida y de esperanza, caminos de encuentro solidario, amor y paz.
Amén.
Imagen: Logo por los 50 años de los Mártires Riojanos | Diócesis de La Rioja
(*) Mario Sigismondi es «un judeocristiano, buscador del diálogo interreligioso, y de las Ciencias Naturales y la Fe, ambas buscan la Verdad».
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